Con los pequeños detalles... El mapa del cruce iraquí hacia el mundial
Con la proximidad de la fecha del enfrentamiento decisivo en el repechaje mundialista clasificatorio para el Mundial 2026, se intensifican los preparativos dentro de los pasillos del fútbol iraquí, donde el entrenador iraquí Ahmed Juma enfatizó que el éxito en esta misión comienza con una planificación científica precisa y la recopilación de datos completos sobre todos los jugadores, ya sea dentro o fuera de Irak.
Está previsto que la selección iraquí juegue su partido crucial en la ciudad de Monterrey, México, el próximo primero de abril, a las seis de la mañana, hora de Bagdad y Doha, contra el ganador del enfrentamiento entre Bolivia y Surinam, en un encuentro que no admite división.
Juma dijo que el primer y más importante paso en el camino de la preparación consiste en recopilar información precisa sobre el estado físico y técnico de cada jugador, señalando que el uso de dispositivos de seguimiento del rendimiento como el GPS y dispositivos Polar se ha convertido en una necesidad imperativa en el fútbol moderno, ya que proporcionan indicadores claros sobre las cargas físicas, niveles de esfuerzo y periodos de recuperación.
Agregó que el seguimiento detallado de los partidos y entrenamientos, además de monitorear las lesiones y problemas físicos que enfrentan los jugadores, otorgará al cuerpo técnico, liderado por el australiano Graham Arnold, una imagen completa sobre la preparación de los elementos seleccionados, lo que ayuda a ajustar el programa de entrenamiento según el estado individual de cada jugador, ya sea profesional en el extranjero o activo en la liga local.
Juma señaló que la integración entre el aspecto físico y táctico representa la piedra angular en esta etapa, afirmando que no se puede exigir a un jugador roles tácticos altos si está sufriendo un declive físico, por lo tanto, conocer las capacidades reales de cada elemento contribuirá a determinar la forma del plan de entrenamiento, la naturaleza de los partidos amistosos y el número de minutos adecuados que cada jugador puede jugar durante el campamento.
Explicó que la segunda fase de los preparativos requiere realizar pruebas físicas y fisiológicas simplificadas, debido a las diferentes ligas y niveles de competencia que enfrentan los jugadores, aclarando que algunos elementos pueden necesitar dosis adicionales de recuperación, mientras que otros requieren desarrollar ciertas habilidades, mientras que un tercer grupo solo necesita mantener su nivel actual.
Juma enfatizó la necesidad de establecer un protocolo claro de recuperación, además de adoptar un programa preciso de suplementos alimenticios, considerándolos elementos cruciales en un partido que podría decidirse por pequeños detalles, instando a proporcionar un equipo especializado para seguir estos aspectos desde ahora hasta el día del enfrentamiento, especialmente porque el tiempo disponible es suficiente para implementar un plan de preparación ideal.
Concluyó su discurso asegurando que el partido del repechaje mundialista comienza con sus detalles precisos, ya que sus datos pueden cambiar en 90 minutos, y tal vez se extienda a tiempo extra, lo que requiere una alta preparación física, una concentración mental duplicada y la capacidad de desempeñar más de un rol táctico dentro del campo, además de elegir partidos amistosos que sirvan al aspecto técnico sin afectar negativamente el estado psicológico de los jugadores.
Está previsto que la selección iraquí juegue su partido crucial en la ciudad de Monterrey, México, el próximo primero de abril, a las seis de la mañana, hora de Bagdad y Doha, contra el ganador del enfrentamiento entre Bolivia y Surinam, en un encuentro que no admite división.
Juma dijo que el primer y más importante paso en el camino de la preparación consiste en recopilar información precisa sobre el estado físico y técnico de cada jugador, señalando que el uso de dispositivos de seguimiento del rendimiento como el GPS y dispositivos Polar se ha convertido en una necesidad imperativa en el fútbol moderno, ya que proporcionan indicadores claros sobre las cargas físicas, niveles de esfuerzo y periodos de recuperación.
Agregó que el seguimiento detallado de los partidos y entrenamientos, además de monitorear las lesiones y problemas físicos que enfrentan los jugadores, otorgará al cuerpo técnico, liderado por el australiano Graham Arnold, una imagen completa sobre la preparación de los elementos seleccionados, lo que ayuda a ajustar el programa de entrenamiento según el estado individual de cada jugador, ya sea profesional en el extranjero o activo en la liga local.
Juma señaló que la integración entre el aspecto físico y táctico representa la piedra angular en esta etapa, afirmando que no se puede exigir a un jugador roles tácticos altos si está sufriendo un declive físico, por lo tanto, conocer las capacidades reales de cada elemento contribuirá a determinar la forma del plan de entrenamiento, la naturaleza de los partidos amistosos y el número de minutos adecuados que cada jugador puede jugar durante el campamento.
Explicó que la segunda fase de los preparativos requiere realizar pruebas físicas y fisiológicas simplificadas, debido a las diferentes ligas y niveles de competencia que enfrentan los jugadores, aclarando que algunos elementos pueden necesitar dosis adicionales de recuperación, mientras que otros requieren desarrollar ciertas habilidades, mientras que un tercer grupo solo necesita mantener su nivel actual.
Juma enfatizó la necesidad de establecer un protocolo claro de recuperación, además de adoptar un programa preciso de suplementos alimenticios, considerándolos elementos cruciales en un partido que podría decidirse por pequeños detalles, instando a proporcionar un equipo especializado para seguir estos aspectos desde ahora hasta el día del enfrentamiento, especialmente porque el tiempo disponible es suficiente para implementar un plan de preparación ideal.
Concluyó su discurso asegurando que el partido del repechaje mundialista comienza con sus detalles precisos, ya que sus datos pueden cambiar en 90 minutos, y tal vez se extienda a tiempo extra, lo que requiere una alta preparación física, una concentración mental duplicada y la capacidad de desempeñar más de un rol táctico dentro del campo, además de elegir partidos amistosos que sirvan al aspecto técnico sin afectar negativamente el estado psicológico de los jugadores.