Choque decisivo entre Arabia Saudita e Irak para determinar el clasificado directo al Mundial 2026
Las miradas de los aficionados árabes se dirigen la noche del martes a la ciudad de Jeddah, donde se intensifica la competencia entre las selecciones de Arabia Saudita e Irak en un enfrentamiento decisivo en la cuarta ronda de las eliminatorias asiáticas para la Copa del Mundo 2026, en una carrera que los amantes de los "halcones verdes" y "leones de los ríos" esperan con ansias su desenlace.
La selección saudita tiene una ligera ventaja, ya que le basta con un empate para asegurar su tercer clasificado consecutivo y séptimo en su historia, después de haber liderado su grupo por diferencia de goles sobre Irak. Mientras tanto, los iraquíes no tienen otra opción que ganar para cumplir el sueño de alcanzar el Mundial por segunda vez después de la edición de 1986.
Arabia Saudita había dado la vuelta a la situación contra Indonesia en el encuentro anterior, ganando 3-2, donde destacó Feras Al-Breikan al anotar dos goles, mientras que Irak logró una victoria tardía sobre el mismo rival gracias a un impresionante tiro de Zidan Iqbal, manteniendo vivas sus esperanzas hasta la última ronda.
El entrenador francés Hervé Renard confía en el espíritu colectivo de su equipo, a pesar de la ausencia de Mohammed Kanno por expulsión, mientras que se espera que Saleh Abu Shamat continúe brillando tras anotar el gol del empate contra Indonesia. Renard enfatizó la necesidad de precaución defensiva después de que su portería haya recibido 17 tiros en el partido anterior.
Por otro lado, la selección iraquí entra al encuentro con un espíritu desafiante, respaldada por el regreso del delantero Ayman Hussein a la alineación titular tras recuperarse de una lesión, según confirmó el entrenador australiano Graham Arnold, quien consideró que la presión estará sobre Arabia Saudita, reafirmando que su equipo no tiene otra opción que ganar.
Arnold aseguró que sus jugadores tienen disciplina y deseo de victoria, recordando a los aficionados iraquíes que no celebren demasiado pronto, ya que la verdadera batalla aún no se ha decidido. Mientras tanto, el mediocampista Ibrahim Bayesh expresó su confianza en que el partido en Jeddah será "una noche inolvidable" en la trayectoria del equipo.
En Doha, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar esperan un destino similar en el grupo A, ya que al "blanco" le basta con ganar o empatar frente al "granate" para clasificarse por segunda vez en su historia después del logro del Mundial de 1990, mientras que los anfitriones solo tienen la opción de ganar para seguir en la carrera hacia el Mundial.
Los Emiratos llegan al encuentro eufóricos tras su victoria sobre Omán por 2-1, gracias a los goles de Marcos Meloni y Caio Lucas, a pesar de haber estado en desventaja hasta el minuto 76. El portero Khaled Issa enfatizó la necesidad de concentración, advirtiendo sobre la fuerza de la selección qatarí en su terreno y entre su afición.
Por su parte, la selección qatarí busca compensar su empate anterior contra Omán, aprovechando el regreso del goleador Almoez Ali, junto con el destacado Akram Afif, y se espera que el equipo juegue respaldado por una gran afluencia de público, con el 92 por ciento de la capacidad del estadio Jassim Bin Hamad reservado para los aficionados qataríes.
Así, los enfrentamientos en Jeddah y Doha se convierten en el escenario de la gran resolución asiática, donde se decidirá la identidad de las selecciones clasificadas directamente al Mundial, en medio de ambiciones árabes que trascienden los límites de la competencia hacia el sueño de representar al continente de la mejor manera en el próximo Mundial.
La selección saudita tiene una ligera ventaja, ya que le basta con un empate para asegurar su tercer clasificado consecutivo y séptimo en su historia, después de haber liderado su grupo por diferencia de goles sobre Irak. Mientras tanto, los iraquíes no tienen otra opción que ganar para cumplir el sueño de alcanzar el Mundial por segunda vez después de la edición de 1986.
Arabia Saudita había dado la vuelta a la situación contra Indonesia en el encuentro anterior, ganando 3-2, donde destacó Feras Al-Breikan al anotar dos goles, mientras que Irak logró una victoria tardía sobre el mismo rival gracias a un impresionante tiro de Zidan Iqbal, manteniendo vivas sus esperanzas hasta la última ronda.
El entrenador francés Hervé Renard confía en el espíritu colectivo de su equipo, a pesar de la ausencia de Mohammed Kanno por expulsión, mientras que se espera que Saleh Abu Shamat continúe brillando tras anotar el gol del empate contra Indonesia. Renard enfatizó la necesidad de precaución defensiva después de que su portería haya recibido 17 tiros en el partido anterior.
Por otro lado, la selección iraquí entra al encuentro con un espíritu desafiante, respaldada por el regreso del delantero Ayman Hussein a la alineación titular tras recuperarse de una lesión, según confirmó el entrenador australiano Graham Arnold, quien consideró que la presión estará sobre Arabia Saudita, reafirmando que su equipo no tiene otra opción que ganar.
Arnold aseguró que sus jugadores tienen disciplina y deseo de victoria, recordando a los aficionados iraquíes que no celebren demasiado pronto, ya que la verdadera batalla aún no se ha decidido. Mientras tanto, el mediocampista Ibrahim Bayesh expresó su confianza en que el partido en Jeddah será "una noche inolvidable" en la trayectoria del equipo.
En Doha, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar esperan un destino similar en el grupo A, ya que al "blanco" le basta con ganar o empatar frente al "granate" para clasificarse por segunda vez en su historia después del logro del Mundial de 1990, mientras que los anfitriones solo tienen la opción de ganar para seguir en la carrera hacia el Mundial.
Los Emiratos llegan al encuentro eufóricos tras su victoria sobre Omán por 2-1, gracias a los goles de Marcos Meloni y Caio Lucas, a pesar de haber estado en desventaja hasta el minuto 76. El portero Khaled Issa enfatizó la necesidad de concentración, advirtiendo sobre la fuerza de la selección qatarí en su terreno y entre su afición.
Por su parte, la selección qatarí busca compensar su empate anterior contra Omán, aprovechando el regreso del goleador Almoez Ali, junto con el destacado Akram Afif, y se espera que el equipo juegue respaldado por una gran afluencia de público, con el 92 por ciento de la capacidad del estadio Jassim Bin Hamad reservado para los aficionados qataríes.
Así, los enfrentamientos en Jeddah y Doha se convierten en el escenario de la gran resolución asiática, donde se decidirá la identidad de las selecciones clasificadas directamente al Mundial, en medio de ambiciones árabes que trascienden los límites de la competencia hacia el sueño de representar al continente de la mejor manera en el próximo Mundial.