¿Tiene Marruecos los elementos para lograr un nuevo éxito mundial en la Copa del Mundo?

¿Tiene Marruecos los elementos para lograr un nuevo éxito mundial en la Copa del Mundo?

sábado 13-06-2026
Los Leones del Atlas crearon en el Mundial de Qatar una de las historias más grandes de la Copa del Mundo, y desde Doha hasta los estadios de Estados Unidos, Canadá y México, donde comienza un nuevo viaje cargado de ambiciones y presiones.

La selección marroquí llega al Mundial 2026 con un perfil completamente diferente, ya no es un equipo que busca una sorpresa histórica o un logro pasajero, sino que se ha convertido en una potencia futbolística respetada en el mundo y se le exige confirmar su lugar entre las grandes selecciones. Entre el legado de las semifinales de 2022 y los desafíos del presente, surge la pregunta más importante: ¿tiene Marruecos los elementos necesarios para lograr un nuevo éxito mundial?

Con el pitido final del partido entre Marruecos y Portugal en los cuartos de final de la Copa del Mundo 2022, la selección marroquí logró un hito histórico al clasificarse a las semifinales.

La victoria de los "Leones del Atlas" con el gol de Youssef En-Nesyri le dio a Marruecos el boleto a las semifinales, convirtiéndose en el primer equipo árabe y africano en alcanzar esta etapa en la historia del Mundial, y desde ese momento, la percepción del mundo sobre el fútbol marroquí cambió.

Hoy, con la proximidad del nuevo desafío mundial en Estados Unidos, Canadá y México, surge una pregunta completamente diferente: ¿fue lo que sucedió en Qatar una excepción histórica o el comienzo de una nueva era en el fútbol marroquí?

La respuesta no está ligada a la emoción o la nostalgia de un logro anterior, sino a lo que la selección marroquí posee actualmente en términos de elementos, experiencia y un proyecto deportivo integral.

Números de Qatar 2022: la base sobre la que se construyó el sueño

Marruecos entró al Mundial de Qatar sin estar entre los favoritos, pero salió como uno de los grandes ganadores.

Marruecos terminó la fase de grupos en la cima del grupo F con 7 puntos, después de comenzar su camino con un empate sin goles ante Croacia, luego logró una importante victoria sobre Bélgica por 2-0, antes de vencer a Canadá 2-1 y asegurar su clasificación a las etapas eliminatorias.

Luego, la selección continuó su viaje histórico eliminando a España en los octavos de final en penales, antes de superar a Portugal en los cuartos de final.

Durante el torneo, la selección marroquí logró una serie de logros históricos que consolidaron su posición en el escenario mundial; se convirtió en el primer equipo árabe y africano en llegar a las semifinales de la Copa del Mundo, y el portero Yassine Bounou brilló al mantener su portería a cero en tres partidos y detener dos penales decisivos contra España, mientras que Youssef En-Nesyri reforzó su posición como uno de los máximos goleadores de Marruecos en el Mundial, y el entrenador Walid Regragui entró en la historia como el primer entrenador árabe y africano en llevar a un equipo a las semifinales del torneo.

Pero la importancia de estos números no radica solo en su dimensión histórica, sino en que crearon una nueva personalidad para la selección marroquí.

Generación dorada que sigue en el corazón del proyecto

A diferencia de muchas selecciones que alcanzan su punto máximo de éxito y luego entran en una fase de reconstrucción, Marruecos tiene una ventaja importante: la continuidad de la mayoría de los pilares del éxito de Qatar en la actual plantilla.

En la portería, Yassine Bounou sigue siendo uno de los mejores porteros del mundo y uno de los más experimentados en grandes partidos.

En defensa, Achraf Hakimi lidera el sistema como uno de los laterales más destacados del fútbol mundial, junto a nombres con gran experiencia europea como Noussair Mazraoui, y la aparición de elementos prometedores como Issa Diop, Chadi Riad, Zakaria El Wardi y Anas Salah-Eddine.

En el mediocampo, Sofyan Amrabat continúa desempeñando el papel de líder táctico del equipo, mientras que Azzedine Ounahi, Ismail Saibari y Bilal El Khannous aportan un enfoque técnico y una mayor capacidad para controlar el ritmo de los partidos.

En el ataque, la incorporación de Brahim Díaz ha elevado claramente las expectativas ofensivas del equipo, junto a nombres influyentes como Ayoub El Kaabi y Soufiane Rahimi.

Esta combinación hace que Marruecos tenga una de las plantillas más equilibradas de su historia.

De Regragui a Mohamed Ouahbi: el inicio de una nueva etapa

La selección marroquí entra al Mundial 2026 en medio de una nueva fase técnica liderada por Mohamed Ouahbi, quien asumió el cargo tras el fin de la era de Walid Regragui.

Aunque cambiar de entrenador antes de un evento tan grande como la Copa del Mundo puede parecer arriesgado, Ouahbi conoce bien el mapa de talentos marroquíes debido a su trabajo anterior con las categorías juveniles. El mayor desafío para el nuevo entrenador no es cambiar la identidad del equipo, sino desarrollarla.

Marruecos tuvo éxito en Qatar gracias a su solidez defensiva, organización táctica y disciplina colectiva, pero la versión de 2026 requiere agregar soluciones ofensivas más variadas y la capacidad de marcar la diferencia frente a selecciones que jugarán con más cautela contra los "Leones del Atlas".

La fuerza táctica: el arma más peligrosa de Marruecos

El equipo se caracteriza por su capacidad para cambiar su estilo de juego según el desarrollo del partido y la naturaleza del rival, ya que maneja bien la organización defensiva, la transición rápida hacia el ataque y la presión en el momento adecuado, además de tener la flexibilidad suficiente para combinar el juego directo y la posesión cuando sea necesario.

La presencia de jugadores como Hakimi, Díaz, Ounahi y Saibari brinda al cuerpo técnico opciones variadas que permiten adaptarse a diferentes escenarios.

Marruecos ya no depende de una sola estrella para marcar la diferencia, sino de un sistema completo capaz de compensar cualquier ausencia potencial.

Los desafíos que podrían obstaculizar el sueño marroquí

A pesar de todos los indicadores positivos, el camino hacia un nuevo logro no estará lleno de rosas; el primer desafío es la presión.

En Qatar, Marruecos entró al torneo como un equipo ambicioso sin grandes presiones, pero hoy es un equipo respetado a nivel mundial, lo que significa que los rivales lo estudiarán de manera diferente.

En segundo lugar, el equipo aún necesita soluciones ofensivas más efectivas contra selecciones que dependen del bloqueo defensivo, ya que en algunos de los últimos partidos se mostró la necesidad de un jugador capaz de romper los equilibrios individuales y marcar la diferencia en espacios reducidos.

Además, el factor de las lesiones sigue siendo un elemento influyente, especialmente debido a la dependencia de un grupo de pilares básicos que son difíciles de reemplazar fácilmente.

Un grupo difícil pero superable

El sorteo de la Copa del Mundo 2026 colocó a la selección marroquí en el grupo C junto a Brasil, Escocia y Haití, un grupo que parece relativamente equilibrado a pesar de la fortaleza de la selección brasileña y su gran historia en el torneo.

A pesar de la fortaleza de la selección brasileña, Marruecos ha demostrado en las últimas ediciones su capacidad para competir con los grandes del mundo, y lograr un resultado positivo en el partido inaugural será una clave importante para aumentar las posibilidades de clasificación.

Frente a Escocia y Haití, la selección marroquí cuenta con las capacidades técnicas y la experiencia internacional que lo hacen candidato para competir por uno de los dos boletos de acceso a la siguiente ronda.

¿Puede Marruecos superar el logro de Qatar?

La respuesta realista es sí, no porque Marruecos tenga nombres mejores que todos los rivales, sino porque tiene algo más importante: un proyecto deportivo integral, estabilidad institucional y una base de talentos que se expande año tras año.

El logro de Qatar no fue un golpe de suerte, sino el resultado de un trabajo prolongado que comenzó hace años, y hoy la selección marroquí entra a la Copa del Mundo 2026 con una gran experiencia mundialista, una élite de jugadores profesionales en los niveles más altos y una escuela táctica que ha demostrado su capacidad para competir con los grandes.

Ya no se cuestiona dentro de Marruecos si la selección puede competir en la Copa del Mundo, sino hasta dónde puede llegar.

Entre la experiencia de la generación de Hakimi, Bounou y Amrabat, y el ascenso de nuevos nombres como Díaz, El Khannous y Saibari, los "Leones del Atlas" tienen una oportunidad real de seguir escribiendo historia.

Puede que llegar a las semifinales nuevamente no sea una tarea fácil, pero lo cierto es que Marruecos entra al Mundial 2026 con los elementos que lo convierten en una de las selecciones más capaces de desafiar las expectativas y crear una nueva historia en el mayor escenario futbolístico del mundo.
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