¿Será el Mundial el mayor evento deportivo contaminante de la historia?
Un artículo publicado por el periódico The Guardian sugiere que la Copa Mundial de 2026 podría convertirse en el evento deportivo más contaminante de la historia, con estimaciones que indican la emisión de alrededor de 9 millones de toneladas de dióxido de carbono, con la posibilidad de que esta cifra aumente debido a los extensos viajes aéreos entre Estados Unidos, Canadá y México.
El artículo señala que la expansión del torneo a 48 equipos y la distribución de los partidos en distancias geográficas extensas obligará a los equipos y a los aficionados a realizar viajes largos y frecuentes en avión, lo que hará que la huella de carbono sea mucho mayor en comparación con ediciones anteriores.
También señala que la infraestructura de transporte entre las ciudades anfitrionas no ayuda a reducir las emisiones, sino que aumenta la dependencia de la aviación.
El artículo también critica lo que describe como "lavado verde" por parte de la FIFA, citando sus asociaciones comerciales, incluido su acuerdo con la empresa Aramco, que es uno de los mayores contribuyentes a las emisiones de carbono a nivel mundial. Escritores y analistas consideran que estas asociaciones contradicen el discurso ambiental declarado por la Federación Internacional de Fútbol.
El artículo también advierte sobre los riesgos del aumento de las temperaturas durante el torneo, ya que se espera que el calor supere niveles peligrosos en varias ciudades anfitrionas, lo que podría afectar la salud de los jugadores y los aficionados.
Concluye que el próximo Mundial podría ser un ejemplo flagrante de la contradicción entre el deporte global y los compromisos climáticos, ante la falta de medidas suficientes para reducir el impacto ambiental.
El artículo señala que la expansión del torneo a 48 equipos y la distribución de los partidos en distancias geográficas extensas obligará a los equipos y a los aficionados a realizar viajes largos y frecuentes en avión, lo que hará que la huella de carbono sea mucho mayor en comparación con ediciones anteriores.
También señala que la infraestructura de transporte entre las ciudades anfitrionas no ayuda a reducir las emisiones, sino que aumenta la dependencia de la aviación.
El artículo también critica lo que describe como "lavado verde" por parte de la FIFA, citando sus asociaciones comerciales, incluido su acuerdo con la empresa Aramco, que es uno de los mayores contribuyentes a las emisiones de carbono a nivel mundial. Escritores y analistas consideran que estas asociaciones contradicen el discurso ambiental declarado por la Federación Internacional de Fútbol.
El artículo también advierte sobre los riesgos del aumento de las temperaturas durante el torneo, ya que se espera que el calor supere niveles peligrosos en varias ciudades anfitrionas, lo que podría afectar la salud de los jugadores y los aficionados.
Concluye que el próximo Mundial podría ser un ejemplo flagrante de la contradicción entre el deporte global y los compromisos climáticos, ante la falta de medidas suficientes para reducir el impacto ambiental.