Malagò y Abete se postulan para la presidencia de la Federación Italiana
Giovanni Malagò, el ex presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, presentó oficialmente su candidatura para la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol, en un movimiento que representa el inicio de una nueva carrera electoral para suceder a Gabriele Gravina.
La candidatura de Malagò coincide con la entrada de Giancarlo Abete, el ex presidente de la Federación Italiana, en la competencia por el mismo cargo, en unas elecciones inminentes que se han abierto a todas las posibilidades, después de que el puesto quedara vacante tras la dimisión de Gravina a principios de abril pasado, luego del fracaso de la selección italiana en clasificarse para la Copa del Mundo por tercera vez consecutiva, tras su derrota en el repechaje europeo.
Este fracaso llevó a una ola de cambios dentro del sistema futbolístico italiano, que también incluyó la dimisión del director general de la selección, Gennaro Gattuso, además de la salida del legendario portero Gianluigi Buffon de su puesto administrativo.
Las elecciones para la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol están programadas para el próximo 22 de junio, en medio de una gran expectación sobre el futuro del fútbol italiano en la próxima etapa.
Malagò, de 67 años, es el candidato favorito para obtener el puesto, especialmente después de recibir el apoyo de los clubes de la Serie A italiana y de las asociaciones de jugadores y entrenadores, que en conjunto representan alrededor del 48% de los votos.
La Liga de la Serie B, que posee el 6% de los votos, también anunció su apoyo a Malagò, aunque su posición final sigue dependiendo de la evaluación de los programas electorales de los candidatos.
Y si gana el cargo, el nuevo presidente no solo tendrá el papel de nombrar un nuevo cuerpo técnico para la selección italiana, sino que también enfrentará grandes desafíos relacionados con reformas estructurales dentro de la federación, además del expediente para albergar la Eurocopa 2032 en asociación con Turquía.
En el mismo contexto, el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, advirtió en declaraciones anteriores que Italia podría perder el derecho a albergar el torneo debido al deterioro de la infraestructura de los estadios, describiendo algunos de ellos como "entre los peores de Europa".
La candidatura de Malagò coincide con la entrada de Giancarlo Abete, el ex presidente de la Federación Italiana, en la competencia por el mismo cargo, en unas elecciones inminentes que se han abierto a todas las posibilidades, después de que el puesto quedara vacante tras la dimisión de Gravina a principios de abril pasado, luego del fracaso de la selección italiana en clasificarse para la Copa del Mundo por tercera vez consecutiva, tras su derrota en el repechaje europeo.
Este fracaso llevó a una ola de cambios dentro del sistema futbolístico italiano, que también incluyó la dimisión del director general de la selección, Gennaro Gattuso, además de la salida del legendario portero Gianluigi Buffon de su puesto administrativo.
Las elecciones para la presidencia de la Federación Italiana de Fútbol están programadas para el próximo 22 de junio, en medio de una gran expectación sobre el futuro del fútbol italiano en la próxima etapa.
Malagò, de 67 años, es el candidato favorito para obtener el puesto, especialmente después de recibir el apoyo de los clubes de la Serie A italiana y de las asociaciones de jugadores y entrenadores, que en conjunto representan alrededor del 48% de los votos.
La Liga de la Serie B, que posee el 6% de los votos, también anunció su apoyo a Malagò, aunque su posición final sigue dependiendo de la evaluación de los programas electorales de los candidatos.
Y si gana el cargo, el nuevo presidente no solo tendrá el papel de nombrar un nuevo cuerpo técnico para la selección italiana, sino que también enfrentará grandes desafíos relacionados con reformas estructurales dentro de la federación, además del expediente para albergar la Eurocopa 2032 en asociación con Turquía.
En el mismo contexto, el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, advirtió en declaraciones anteriores que Italia podría perder el derecho a albergar el torneo debido al deterioro de la infraestructura de los estadios, describiendo algunos de ellos como "entre los peores de Europa".