Reacción de Camavinga tras su expulsión ante el Bayern Múnich
El francés Eduardo Camavinga, jugador del Real Madrid, entró en un estado de profunda tristeza en el vestuario tras el partido de su equipo contra el Bayern Múnich, el pasado miércoles, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones (4-3).
Según informó el periódico español "Marca", el joven centrocampista no pudo contenerse y rompió a llorar en el vestuario del Real Madrid en el estadio Allianz Arena, donde parecía destrozado, algo poco habitual en él.
Camavinga admitió después del partido que no debería haber actuado de la manera que lo llevó a recibir la tarjeta roja en el encuentro, expresando su arrepentimiento por lo que hizo durante el enfrentamiento.
Por otro lado, los jugadores del Real Madrid y el cuerpo técnico se aseguraron de apoyar psicológicamente al jugador dentro del vestuario, afirmando su plena confianza en él a pesar de lo ocurrido.
El astro francés había entrado como suplente en el partido en el minuto 62, antes de recibir una tarjeta amarilla en el minuto 78, y luego recibió una segunda tarjeta amarilla en el minuto 86, en un momento en que el equipo ganaba 3-2, antes de que el Bayern aprovechara la inferioridad numérica y anotara los goles de la victoria.
Según informó el periódico español "Marca", el joven centrocampista no pudo contenerse y rompió a llorar en el vestuario del Real Madrid en el estadio Allianz Arena, donde parecía destrozado, algo poco habitual en él.
Camavinga admitió después del partido que no debería haber actuado de la manera que lo llevó a recibir la tarjeta roja en el encuentro, expresando su arrepentimiento por lo que hizo durante el enfrentamiento.
Por otro lado, los jugadores del Real Madrid y el cuerpo técnico se aseguraron de apoyar psicológicamente al jugador dentro del vestuario, afirmando su plena confianza en él a pesar de lo ocurrido.
El astro francés había entrado como suplente en el partido en el minuto 62, antes de recibir una tarjeta amarilla en el minuto 78, y luego recibió una segunda tarjeta amarilla en el minuto 86, en un momento en que el equipo ganaba 3-2, antes de que el Bayern aprovechara la inferioridad numérica y anotara los goles de la victoria.