Senegal desafía la decisión y celebra la Copa Africana en París a pesar de la retirada del título
En una escena que generó gran controversia, la selección de Senegal exhibió la Copa Africana de Naciones en el estadio Stade de France, a pesar de la reciente decisión de la Confederación Africana de Fútbol de retirarle el título.
Este espectáculo tuvo lugar antes de un partido amistoso entre los Leones de Teranga y Perú, en un acto que se consideró un desafío claro a la decisión oficial.
La selección senegalesa, que ganó la final contra Marruecos en enero, salió del campo por un tiempo en protesta por una decisión arbitral controvertida, antes de regresar y lograr la victoria. Pero la Confederación Africana consideró este acto como un "retiro", cambiando el resultado a una derrota por defecto (3-0) y otorgando el título a Marruecos.
A pesar de ello, los jugadores de Senegal y su cuerpo técnico insistieron en que ellos eran los verdaderos campeones, ya que el capitán Kalidou Koulibaly levantó el trofeo e hizo una vuelta de honor entre la multitud, mientras que el entrenador Pape Thiaw afirmó que "los campeonatos se deciden en el campo y no en las oficinas".
El caso aún no se ha cerrado, ya que la federación senegalesa ha presentado una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, en un intento por recuperar el título oficialmente. Mientras que Marruecos considera el caso como concluido, Senegal sigue aferrándose a su derecho, lo que convierte este expediente en una de las crisis más controvertidas en la historia reciente del fútbol africano.
Este espectáculo tuvo lugar antes de un partido amistoso entre los Leones de Teranga y Perú, en un acto que se consideró un desafío claro a la decisión oficial.
La selección senegalesa, que ganó la final contra Marruecos en enero, salió del campo por un tiempo en protesta por una decisión arbitral controvertida, antes de regresar y lograr la victoria. Pero la Confederación Africana consideró este acto como un "retiro", cambiando el resultado a una derrota por defecto (3-0) y otorgando el título a Marruecos.
A pesar de ello, los jugadores de Senegal y su cuerpo técnico insistieron en que ellos eran los verdaderos campeones, ya que el capitán Kalidou Koulibaly levantó el trofeo e hizo una vuelta de honor entre la multitud, mientras que el entrenador Pape Thiaw afirmó que "los campeonatos se deciden en el campo y no en las oficinas".
El caso aún no se ha cerrado, ya que la federación senegalesa ha presentado una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, en un intento por recuperar el título oficialmente. Mientras que Marruecos considera el caso como concluido, Senegal sigue aferrándose a su derecho, lo que convierte este expediente en una de las crisis más controvertidas en la historia reciente del fútbol africano.