El ejército real debe ganar para mantener sus esperanzas en África
El equipo del Ejército Real enfrenta un partido crucial en su trayectoria en la Liga de Campeones de África, bajo la presión de tener que lograr la victoria y nada más, para mantener intactas sus posibilidades de avanzar a los cuartos de final, antes de disputar la decisiva última jornada fuera de casa.
El partido reviste una importancia especial dada la situación del grupo, ya que el FAR Rabat comparte el segundo lugar con el Young Africans de Tanzania, con cinco puntos cada equipo, lo que hace que el resultado del encuentro sea decisivo en la carrera por asegurar un boleto de clasificación, especialmente con la proximidad de la última jornada en la que el equipo marroquí se enfrentará al Al Ahly de Egipto en El Cairo.
La dificultad del enfrentamiento no se limita solo a los cálculos numéricos, sino que se extiende a la fuerza del oponente, que cuenta con elementos acostumbrados al ambiente continental y capaces de manejar el ritmo de los partidos decisivos, lo que obliga al ejército real a afrontar el encuentro con gran concentración y clara disciplina táctica.
A nivel de la alineación, el equipo militar entra al partido con casi toda la plantilla completa, con la ausencia del delantero Mohsen Bourika debido a una lesión, lo que pone al entrenador portugués Alexandre Santos ante opciones alternativas para reemplazarlo, entre ellas Hamza Khaba o Ahmed Hamoudan, según las exigencias del partido.
Por otro lado, el equipo técnico recibió un impulso moral al recuperar los servicios de varios jugadores, entre ellos Khalid Ait Ourkhan tras recuperarse de una lesión, además del defensor senegalés Fallou Mendy, quien está listo para participar después de cumplir su sanción, lo que le brinda al entrenador una mayor flexibilidad tanto a nivel defensivo como táctico.
El ejército real jugará el partido sin público por segunda vez consecutiva, cumpliendo con la sanción de jugar a puerta cerrada, lo que priva al equipo del apoyo de sus aficionados, quienes suelen ser un elemento influyente en las grandes citas continentales.
El objetivo del equipo militar no se limita solo a obtener los tres puntos, sino que también busca ofrecer un rendimiento convincente que devuelva la confianza al grupo, tras el descenso de nivel en algunos de los últimos partidos, en preparación para el enfrentamiento decisivo en la última jornada en El Cairo.
Se espera que el partido se celebre esta noche de sábado en el estadio olímpico de la capital, Rabat, a partir de las ocho de la noche, hora de Marruecos, a puerta cerrada.
El partido reviste una importancia especial dada la situación del grupo, ya que el FAR Rabat comparte el segundo lugar con el Young Africans de Tanzania, con cinco puntos cada equipo, lo que hace que el resultado del encuentro sea decisivo en la carrera por asegurar un boleto de clasificación, especialmente con la proximidad de la última jornada en la que el equipo marroquí se enfrentará al Al Ahly de Egipto en El Cairo.
La dificultad del enfrentamiento no se limita solo a los cálculos numéricos, sino que se extiende a la fuerza del oponente, que cuenta con elementos acostumbrados al ambiente continental y capaces de manejar el ritmo de los partidos decisivos, lo que obliga al ejército real a afrontar el encuentro con gran concentración y clara disciplina táctica.
A nivel de la alineación, el equipo militar entra al partido con casi toda la plantilla completa, con la ausencia del delantero Mohsen Bourika debido a una lesión, lo que pone al entrenador portugués Alexandre Santos ante opciones alternativas para reemplazarlo, entre ellas Hamza Khaba o Ahmed Hamoudan, según las exigencias del partido.
Por otro lado, el equipo técnico recibió un impulso moral al recuperar los servicios de varios jugadores, entre ellos Khalid Ait Ourkhan tras recuperarse de una lesión, además del defensor senegalés Fallou Mendy, quien está listo para participar después de cumplir su sanción, lo que le brinda al entrenador una mayor flexibilidad tanto a nivel defensivo como táctico.
El ejército real jugará el partido sin público por segunda vez consecutiva, cumpliendo con la sanción de jugar a puerta cerrada, lo que priva al equipo del apoyo de sus aficionados, quienes suelen ser un elemento influyente en las grandes citas continentales.
El objetivo del equipo militar no se limita solo a obtener los tres puntos, sino que también busca ofrecer un rendimiento convincente que devuelva la confianza al grupo, tras el descenso de nivel en algunos de los últimos partidos, en preparación para el enfrentamiento decisivo en la última jornada en El Cairo.
Se espera que el partido se celebre esta noche de sábado en el estadio olímpico de la capital, Rabat, a partir de las ocho de la noche, hora de Marruecos, a puerta cerrada.