Real Madrid: Crisis acumuladas y una caída que revela la profundidad del problema
El equipo del Real Madrid ha vuelto a sus viejas costumbres de ofrecer un rendimiento decepcionante, completamente alejado de las expectativas de sus aficionados repartidos por todo el mundo, confirmando una vez más que sus problemas esta temporada son mucho más profundos que un simple tropiezo pasajero.
El equipo real mostró un desempeño muy pobre frente al Benfica en la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA, en un partido que reveló el grado de declive físico y táctico que sufre el equipo.
A pesar del gol marcado por Kylian Mbappé, el primer tiempo fue catastrófico en todos los sentidos, ya que el Real Madrid parecía físicamente agotado, falto de ideas y sin una identidad táctica clara, en medio de una incapacidad total para imponer control o crear soluciones colectivas en el campo de juego.
La temporada actual del Real Madrid se puede describir como modesta, e incluso preocupante, especialmente después de que la directiva del club decidiera despedir a Xabi Alonso tras la derrota en la Supercopa de España ante el Barcelona, en un movimiento que en ese momento pareció apresurado y poco meditado.
Después de fichar a Álvaro Arbeloa, el equipo se despidió temprano de la Copa del Rey, antes de lograr tres victorias consecutivas contra Levante, Mónaco y Villarreal, lo que devolvió algo de optimismo a los aficionados del club y sugirió que el equipo quizás había encontrado el camino correcto.
Sin embargo, este optimismo no duró mucho, ya que la derrota ante el Benfica devolvió al Real Madrid a la casilla de salida, obligándolo a jugar un repechaje para clasificar a los octavos de final de la Liga de Campeones, en un escenario inesperado para el equipo que solo necesitaba un punto para clasificarse directamente.
La derrota ante el Benfica no fue solo un resultado negativo, sino una clara confirmación de que el equipo sufre de falta de estabilidad, mala preparación física, además de un evidente desorden táctico en el campo.
Y parece evidente que el despido de Xabi Alonso no fue la solución para salvar la temporada, ya que el problema va mucho más allá del entrenador y se extiende a la estructura del equipo, su gestión y la relación desequilibrada entre los jugadores y el cuerpo técnico.
Hoy, al Real Madrid le faltan los fundamentos: un estilo de juego claro, un sistema táctico cohesionado y el trabajo en equipo, ya que el equipo depende excesivamente de las soluciones individuales, en una escena que recuerda la era de los "galácticos" que fracasó anteriormente a pesar de la abundancia de estrellas.
Xabi Alonso, quien llegó al Real Madrid cargado de grandes éxitos logrados con el Bayer Leverkusen, se encontró frente a un vestuario arrogante, jugadores que carecían de disciplina y deseo de trabajar duro, además de una directiva que tendía a idolatrar a las estrellas a expensas del entrenador y del proyecto técnico.
Y parece que el Real Madrid podría lamentar durante mucho tiempo el despido de Alonso, el entrenador que llegó con un pensamiento moderno, una táctica clara y una visión que se ajusta a la evolución del fútbol moderno, pero que chocó con el yunque de la directiva y el martillo de los jugadores, y se fue antes de recibir el apoyo real para devolver al equipo al camino correcto.
Lo que está sucediendo en el Real Madrid hoy confirma que la crisis no es solo técnica, sino que es una crisis de identidad y sistema, que requiere decisiones valientes y reformas radicales si el club merengue quiere recuperar su posición natural entre los grandes de Europa.
El equipo real mostró un desempeño muy pobre frente al Benfica en la última jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA, en un partido que reveló el grado de declive físico y táctico que sufre el equipo.
A pesar del gol marcado por Kylian Mbappé, el primer tiempo fue catastrófico en todos los sentidos, ya que el Real Madrid parecía físicamente agotado, falto de ideas y sin una identidad táctica clara, en medio de una incapacidad total para imponer control o crear soluciones colectivas en el campo de juego.
La temporada actual del Real Madrid se puede describir como modesta, e incluso preocupante, especialmente después de que la directiva del club decidiera despedir a Xabi Alonso tras la derrota en la Supercopa de España ante el Barcelona, en un movimiento que en ese momento pareció apresurado y poco meditado.
Después de fichar a Álvaro Arbeloa, el equipo se despidió temprano de la Copa del Rey, antes de lograr tres victorias consecutivas contra Levante, Mónaco y Villarreal, lo que devolvió algo de optimismo a los aficionados del club y sugirió que el equipo quizás había encontrado el camino correcto.
Sin embargo, este optimismo no duró mucho, ya que la derrota ante el Benfica devolvió al Real Madrid a la casilla de salida, obligándolo a jugar un repechaje para clasificar a los octavos de final de la Liga de Campeones, en un escenario inesperado para el equipo que solo necesitaba un punto para clasificarse directamente.
La derrota ante el Benfica no fue solo un resultado negativo, sino una clara confirmación de que el equipo sufre de falta de estabilidad, mala preparación física, además de un evidente desorden táctico en el campo.
Y parece evidente que el despido de Xabi Alonso no fue la solución para salvar la temporada, ya que el problema va mucho más allá del entrenador y se extiende a la estructura del equipo, su gestión y la relación desequilibrada entre los jugadores y el cuerpo técnico.
Hoy, al Real Madrid le faltan los fundamentos: un estilo de juego claro, un sistema táctico cohesionado y el trabajo en equipo, ya que el equipo depende excesivamente de las soluciones individuales, en una escena que recuerda la era de los "galácticos" que fracasó anteriormente a pesar de la abundancia de estrellas.
Xabi Alonso, quien llegó al Real Madrid cargado de grandes éxitos logrados con el Bayer Leverkusen, se encontró frente a un vestuario arrogante, jugadores que carecían de disciplina y deseo de trabajar duro, además de una directiva que tendía a idolatrar a las estrellas a expensas del entrenador y del proyecto técnico.
Y parece que el Real Madrid podría lamentar durante mucho tiempo el despido de Alonso, el entrenador que llegó con un pensamiento moderno, una táctica clara y una visión que se ajusta a la evolución del fútbol moderno, pero que chocó con el yunque de la directiva y el martillo de los jugadores, y se fue antes de recibir el apoyo real para devolver al equipo al camino correcto.
Lo que está sucediendo en el Real Madrid hoy confirma que la crisis no es solo técnica, sino que es una crisis de identidad y sistema, que requiere decisiones valientes y reformas radicales si el club merengue quiere recuperar su posición natural entre los grandes de Europa.