Marruecos enfrenta a Senegal en busca de un título ausente desde hace medio siglo
Las miradas del público marroquí se dirigen esta noche hacia la capital, Rabat, donde la selección marroquí disputará la final de la Copa Africana de Naciones 2025, que se celebra en el país. Se enfrentará a su homólogo senegalés en un duelo decisivo por un título que se ha esperado durante casi cincuenta años.
Los "Leones del Atlas" buscan conquistar su segundo título continental en su historia, después de su única coronación en 1976, mientras que este partido representa la segunda oportunidad para Marruecos de subir al podio desde la final de 2003, que perdió ante la selección anfitriona de Túnez en ese entonces.
La apuesta por la continuidad
La selección marroquí entra al encuentro respaldada por una serie de logros destacados en los últimos años, entre los que se destaca haber alcanzado las semifinales de la Copa del Mundo 2022 en Catar, además de liderar la clasificación de las selecciones africanas y ocupar el undécimo lugar a nivel mundial.
Marruecos llega a la final sin haber sufrido ninguna derrota en los últimos dos años, excepto un empate en la fase de grupos contra la selección de Malí, tras mantener una larga racha de victorias consecutivas, lo que refleja la estabilidad técnica y mental que vive el equipo.
El cuerpo técnico confía en el gran apoyo popular esperado en el estadio Moulay Abdellah, que tiene una capacidad para aproximadamente 69,000 espectadores, en un intento de aprovechar los factores de localía y la afición para decidir el enfrentamiento.
Declaraciones de Regragui
Waleed Rekraki, el director técnico de la selección marroquí, afirmó durante la conferencia de prensa previa a la final que alcanzar el partido decisivo ha sido un objetivo claro desde hace dos años, señalando que jugar en suelo marroquí representa un sueño para cualquier entrenador.
El Rekraki enfatizó que el objetivo no se limita solo a la coronación, sino que se extiende a consolidar una cultura de continuidad y competencia constante por los títulos continentales, afirmando que el enfrentamiento contra Senegal será sumamente difícil, pero representa una oportunidad para crear una nueva historia.
Brillo ofensivo y solidez defensiva
La llegada de Marruecos a la final se atribuye al destacado desempeño del delantero Ibrahim Díaz, jugador del Real Madrid, que lidera la tabla de goleadores del torneo con cinco goles, junto con un sistema defensivo sólido que solo ha recibido un gol de penalti durante el transcurso del campeonato.
Senegal busca su segundo título.
Por otro lado, la selección de Senegal disputa su cuarta final en la historia, y la tercera en las últimas cuatro ediciones, buscando conseguir su segundo título continental, después de haberse coronado en la edición de 2022 frente a la selección de Egipto.
Los "Leones de Teranga" dependen de una defensa organizada que solo ha recibido dos goles en el torneo, además de la experiencia de su veterano estrella Sadio Mané, quien ha declarado que esta final podría ser su última en la Copa Africana de Naciones.
Crisis organizativa y respuesta oficial
Las horas previas a la final estuvieron marcadas por una tensión limitada, tras la objeción de la federación senegalesa a algunas disposiciones organizativas relacionadas con la llegada de la delegación a Rabat, el lugar de alojamiento y la cuota de entradas asignadas a los aficionados.
El entrenador de Senegal afirmó que sus jugadores enfrentaron situaciones incómodas al llegar, y pidió evitar la repetición de tales eventos para preservar la imagen del torneo.
En una respuesta oficial, la Confederación Africana de Fútbol confirmó su compromiso total con sus reglamentos, aclarando que todos los equipos cumplieron con los mismos criterios, y que se atendieron las observaciones del equipo senegalés en coordinación con el comité organizador, ya sea en lo que respecta al lugar de alojamiento, al campo de entrenamiento o a las entradas.
Los "Leones del Atlas" buscan conquistar su segundo título continental en su historia, después de su única coronación en 1976, mientras que este partido representa la segunda oportunidad para Marruecos de subir al podio desde la final de 2003, que perdió ante la selección anfitriona de Túnez en ese entonces.
La apuesta por la continuidad
La selección marroquí entra al encuentro respaldada por una serie de logros destacados en los últimos años, entre los que se destaca haber alcanzado las semifinales de la Copa del Mundo 2022 en Catar, además de liderar la clasificación de las selecciones africanas y ocupar el undécimo lugar a nivel mundial.
Marruecos llega a la final sin haber sufrido ninguna derrota en los últimos dos años, excepto un empate en la fase de grupos contra la selección de Malí, tras mantener una larga racha de victorias consecutivas, lo que refleja la estabilidad técnica y mental que vive el equipo.
El cuerpo técnico confía en el gran apoyo popular esperado en el estadio Moulay Abdellah, que tiene una capacidad para aproximadamente 69,000 espectadores, en un intento de aprovechar los factores de localía y la afición para decidir el enfrentamiento.
Declaraciones de Regragui
Waleed Rekraki, el director técnico de la selección marroquí, afirmó durante la conferencia de prensa previa a la final que alcanzar el partido decisivo ha sido un objetivo claro desde hace dos años, señalando que jugar en suelo marroquí representa un sueño para cualquier entrenador.
El Rekraki enfatizó que el objetivo no se limita solo a la coronación, sino que se extiende a consolidar una cultura de continuidad y competencia constante por los títulos continentales, afirmando que el enfrentamiento contra Senegal será sumamente difícil, pero representa una oportunidad para crear una nueva historia.
Brillo ofensivo y solidez defensiva
La llegada de Marruecos a la final se atribuye al destacado desempeño del delantero Ibrahim Díaz, jugador del Real Madrid, que lidera la tabla de goleadores del torneo con cinco goles, junto con un sistema defensivo sólido que solo ha recibido un gol de penalti durante el transcurso del campeonato.
Senegal busca su segundo título.
Por otro lado, la selección de Senegal disputa su cuarta final en la historia, y la tercera en las últimas cuatro ediciones, buscando conseguir su segundo título continental, después de haberse coronado en la edición de 2022 frente a la selección de Egipto.
Los "Leones de Teranga" dependen de una defensa organizada que solo ha recibido dos goles en el torneo, además de la experiencia de su veterano estrella Sadio Mané, quien ha declarado que esta final podría ser su última en la Copa Africana de Naciones.
Crisis organizativa y respuesta oficial
Las horas previas a la final estuvieron marcadas por una tensión limitada, tras la objeción de la federación senegalesa a algunas disposiciones organizativas relacionadas con la llegada de la delegación a Rabat, el lugar de alojamiento y la cuota de entradas asignadas a los aficionados.
El entrenador de Senegal afirmó que sus jugadores enfrentaron situaciones incómodas al llegar, y pidió evitar la repetición de tales eventos para preservar la imagen del torneo.
En una respuesta oficial, la Confederación Africana de Fútbol confirmó su compromiso total con sus reglamentos, aclarando que todos los equipos cumplieron con los mismos criterios, y que se atendieron las observaciones del equipo senegalés en coordinación con el comité organizador, ya sea en lo que respecta al lugar de alojamiento, al campo de entrenamiento o a las entradas.